miércoles, septiembre 27, 2006

Que tan poderoso puede ser un pueblo que cuenta con un profundo capital humano?

Mientras los gastos militares de las grandes potencias ascienden a un millón de millones de dólares cada año, en muchos países como los del continente africano se tienen que resignar a mortalidades infantiles en menores de un año que superan los 100 y no pocas veces los 150 por cada 1 000 nacidos vivos, y una esperanza de vida que disminuye y en algunos fluctúa ya entre 30 y 40 años.
Son cifras que nos llevan a reflexionar sobre cuánto puede hacerse en beneficio de la humanidad si en lugar de gastar en armamentos para conquistar y socavar otras naciones, se invirtiera en la formación de personal médico para cooperar con los pueblos más necesitados y salvar vidas.
Cuba, una pequeña isla bloqueada por Estados Unidos desde hace más de 45 años está dando una lección al mundo en la esfera de la cooperación médica y la formación de profesionales de la salud procedentes de otros pueblos, donde cursar esos estudios es privilegio solo de los ricos.
La cifra de los graduados latinoamericanos y caribeños de la Escuela Latinoamericana de Medicina procedentes de países de Sur, Centro y Norteamérica, sumados a los jóvenes cubanos que se graduaron en este curso escolar, arroja 3 515 nuevos médicos que estarán al servicio de nuestros pueblos y del mundo.
Esta cantidad crecerá hasta rebasar la de 10 000 nuevos médicos por año para cumplir el compromiso de formar en Cuba 100 000 médicos latinoamericanos y caribeños en 10 años, bajo los principios de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), suscritos entre Cuba y Venezuela, que aportará igual cifra, en marcha decidida hacia la integración de nuestros pueblos, según dio a conocer el presidente cubano Fidel Castro.
Lo anterior es una muestra más de cómo durante todos estos años de Revolución, nuestro pueblo ha ofrecido ayuda a los necesitados, aunque no hayan profesado nuestra ideología, porque por sobre todas las cosas ha primado el alto sentido humanista de nuestro proyecto social.
Hace ya 43 años que Cuba envió la primera brigada médica a Argelia, recién liberada del colonialismo tras heroica lucha por la independencia. Luego esa cooperación ha llegado a más de 60 países del Tercer Mundo que no disponen de recursos económicos.
En 1998, tras el paso del ciclón Mitch a Centroamérica surgieron los Programas Integrales de Salud para ayudar a decenas de miles de niños y adultos, fundamentalmente personas pobres y desamparadas..
Prometimos enviar suficientes médicos para salvar, cada año, tantas vidas como las que destruyó el huracán, destacó el mandatario Fidel Castro al referirse a esa ayuda.
Ahora, más recientemente, cuando el huracán Katrina arrasó la ciudad de Nueva Orleáns, en Estados Unidos, nuestro país ofreció un contingente médico, que bajo el nombre de Henry Reeve, prestaría auxilio a los desvalidos.
La respuesta de aceptación por parte del Gobierno norteamericano nunca llegó, aunque ya las fuerzas médicas ascendentes a más de 1 586 profesionales, lista para partir con 36 toneladas de medicamentos.
En un gesto altruista, pleno de generosidad, Cuba oficializó a partir de ese grupo la creación de un Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias, que con su nombre rinde homenaje a Henry Reeve, un oficial del Ejército Libertador cubano cuya nacionalidad era norteamericana.
Esta pequeña isla caribeña seguirá formando profesionales dispuestos a luchar contra la muerte, a enfrentar muchas de las tragedias del planeta, a demostrar que el ser humano puede y debe ser mejor.

martes, septiembre 26, 2006

Deniega gobierno de EE.UU visa alMinistro de Salud Pública

El gobierno de Estados Unidos denegó por segundo año consecutivo la visa al ministro de Salud Pública de Cuba, José Ramón Balaguer Cabrera, quien tenía previsto participar, entre el 25 y el 29 de septiembre en la reunión del 47 Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), máximo órgano de gobierno de la OPS, que se reúne una vez al año con la participación de los ministros de Salud de los países miembros. Cuba se ha hecho representar siempre en estas reuniones por su ministro de Salud Pública, como parte de la activa participación de nuestro país en las labores de esa centenaria Organización, de la cual es fundadora y miembro actual de su Comité Ejecutivo.
El jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, Dagoberto Rodríguez Barrera, denunció la negación por el gobierno de los Estados Unidos de la visa al Ministro de Salud Pública de Cuba, privándolo así de cumplir sus deberes con esa Organización. Durante su intervención del 25 de septiembre en el Consejo, Rodríguez Barrera calificó el hecho como una grosera burla del gobierno de Estados Unidos a sus obligaciones como país sede de un organismo internacional, una franca violación de la letra y el espíritu de los instrumentos que gobiernan a la OPS y un atentado con el derecho de un estado miembro y contra los estatutos de la Organización, a la vez que planteó que la reunión debe pronunciarse sobre esta acción del gobierno de Estados Unidos contra Cuba.
El jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington planteó que si la pretensión del gobierno de Estados Unidos es acallar la voz de Cuba y obstaculizar los esfuerzos de nuestro país por extender la cooperación médica internacional, se equivoca, y afirmó que Cuba continuará apoyando la labor de la Organización Panamericana de la Salud y de los Estados miembros y contribuyendo a mejorar la salud de nuestros pueblos. Informó que actualmente Cuba tiene más de 30 000 colaboradores de la salud en 68 países del mundo, los cuales han atendido a millones de personas excluidas, y que está formando a 20 000 profesionales de la salud de 26 países y desarrollando programas especiales como la Operación Milagro, que en algo más de un año ha devuelto la vista a más de 350 000 latinoamericanos.

viernes, septiembre 22, 2006

Epidemiología de la RP en Cuba :

En Cuba se estableció un Registro Epidemiológico del Programa Nacional de Retinosis Pigmentaria (Profs. Sarmiento-Peláez, 1990), que se actualiza permanentemente, y que clasifica a las familias según modo de herencia, distribución geográfica e incluye además información de los pacientes sobre algunas variables epidemiológicas, como son su edad sexo y raza, entre otras.
La información utilizada para la confección de este registro, procede del pesquisaje masivo efectuado en Cuba sobre los siguientes grupos de riesgo :
Ciegos y débiles visuales sin diagnóstico de certeza.
Hijos y familiares de portadores conocidos de la enfermedad.
Registro de la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales.
Pesquisaje masivo que abarcó el territorio nacional.
La población base para el estimado de las tasas de prevalencia se corresponde con la residente en Cuba al 1º de junio de cada año. La tasa de prevalencia siempre fue dada por 10 mil habitantes.
De un total de 2665 pacientes que integraron el registro a partir de un programa de pesquizaje nacional se calculó la prevalencia, estimada según un intervalo de confianza del 95% fue y por el cálculo de riesgos relativos. La prevalencia resultó ser de 2.45x10 000 (1x4082) con predominio del sexo masculino, a razón de 1.3 hombres afectos por cada mujer (RR 1.26), y con cierta fluctuación de la misma entre los distintos territorios.
La encuesta efectuada en nuestro país, recoge información valiosa relacionada con la edad específica de prevalencia de esta entidad nosológica. De los 2 665 pacientes con diagnóstico confirmado de retinosis pigmentaria, la mayor proporción fue determinada a partir de los 15 años de edad hasta los 59, inclusive, donde se agrupó el 79.0 % del total. El intervalo de edad de mayor prevalencia fue el de 30-44 años con un 29.8 %, por ese orden.La edad promedio fue de 31.7 años siendo los grupos de edades con mayor afectación aquellos entre 30 a 59 años. En este último grupo la prevalencia alcanzóde 3.2x 10 000 a 3,45x 10 000 habitantes.
Existió un significativo predominio de la raza blanca (p= 0,001). Según el tipo de herencia tuvimos
25.4 % de familias con formas de retinosis pigmentaria autosómica dominante, 42% autosómica recesiva, 3 % recesiva ligada al cromosoma X y 29.6 % simples o no definidas.

miércoles, septiembre 20, 2006

La salud de nuestro Comandante es mas fuerte a medida que Cuba va ganando en amigos.

Cuba cuenta hoy con muchos amigos en el mundo, amigo que los debe a los años de Revolución de justicia revolucionaria. Indudablemente a las causas buenas siempre se une la verdad y la compañia de muy buenos amigos. Amigo de verdad tiene nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien por su entrega por este pueblo cubanísimo y por la sencibilidad de sus pensamientos tiene amigos como es el caso de el reconocido Escritor Argentino Miguel Bonnaso, quien sintio un profundo dolor cuando supo que nuestro Fide había sido operado hace un tiempo(1 de agosto de 2006).

Esta es su historia:



Antenoche recibí un llamado de La Habana que me dejó sin aliento. Un compañero argentino me avisaba: «Parece que Fidel está mal», y de inmediato la conversación se cortó, generando un insoportable suspenso. A los pocos minutos la CNN informaba que Fidel Castro había sido operado y que por primera vez en 47 años transfería transitoriamente sus responsabilidades de Estado a su hermano Raúl.
De inmediato comencé a llamar a todos los amigos de La Habana sin resultado. Las líneas estaban saturadas. Recién a las doce de la noche logré establecer contacto telefónico con uno de los colaboradores más cercanos del Comandante.
«Las cosas son así —me dijo— como se ha informado. Tú conoces nuestra ética y la del Jefe: jamás le mentiríamos ni le ocultaríamos nada al pueblo».
Es cierto. Recordé a Fidel, sentado en una silla, aguantando el dolor de su terrible caída al finalizar un acto, cuando anticipó el diagnóstico de los traumatólogos y le explicó al pueblo cubano (y al mundo) que se había fracturado la rodilla y el hombro derecho.
Antenoche, en el comunicado que leyó su secretario Carlitos Valenciaga, resplandecía la misma seriedad, la misma responsabilidad política, la misma precisión al hablar de radiografías, endoscopías y hasta filmaciones del inquietante sangrado que lo llevaba al quirófano. Era el estilo inconfundible del hidalgo que ha cedido transitoriamente la jefatura del Estado cubano.
El colaborador de Fidel agregó que la operación había sido exitosa y que comenzaba un proceso de recuperación. Sus palabras y el tono de su voz me tranquilizaron. El episodio era serio, grave, pero el amigo confiaba, como yo, en la fortaleza del paciente, en ese dominio extraordinario que ejerce sobre la realidad su cerebro privilegiado.
Pensé: «Fidel se va a morir cuando él lo decida y todavía no lo ha decidido».
Recordé una conversación que habíamos tenido en el Palacio de Convenciones, hace siete u ocho meses. Parecía abstraído, lejano, pero súbitamente me miró como si regresara del futuro y confesó:
«Lo que necesito es tiempo».
Tiempo para completar lo que él llama la Revolución Energética y le va a significar a la Isla un ahorro anual de dos mil millones de dólares; tiempo para que «Cuba sea económicamente invulnerable, como ya lo es militarmente»; tiempo para reconstruir el Movimiento de Países No Alineados; tiempo para operar de cataratas y pterigium a seis millones de latinoamericanos en los próximos seis años; tiempo para que los educadores cubanos del programa Yo sí puedo ayuden a desterrar el analfabetismo de toda América Latina; tiempo para que prosperen la integración latinoamericana y el ALBA.
Tiempo, en suma, para consumar una gigantesca empresa humanística que parece descomunal, imposible, para una pequeña Isla sitiada de 11 millones de habitantes y 110 000 kilómetros cuadrados, que sobrevive a fuerza de dignidad, a 90 millas náuticas del monstruo. Que nadie espere encontrar aquí una «nota objetiva»: tengo el extraordinario privilegio de contarme entre los amigos personales del Comandante Fidel Castro. Es un honor que me concedió hace poco más de tres años. Antes lo miraba como todos los de mi generación, desde una respetuosa distancia. Lo veía instalado en la cima de la historia mundial, pero ignoraba sus rasgos de humor, sus provocaciones y travesuras, su fidelidad de Fidel hacia los amigos, su desbordada curiosidad por todo lo humano, su imaginación de navegante y sus hábitos inveterados de conspirador. Su real ternura por los desvalidos.
Una madrugada charlábamos en la sala de reuniones del Palacio de la Revolución y empezó a pronosticar lo que ocurriría a causa del gran terremoto que acababa de registrarse en Paquistán. «Pronto vendrán los grandes fríos —me dijo— y los habitantes de los pueblos destruidos comenzarán a vagar sin destino en las laderas de las montañas. Habrá fracturas expuestas, gangrenas y dolor, un indecible dolor humano. Tenemos que hacer algo».
Pocos días después, médicos y paramédicos cubanos comenzaban a viajar a Paquistán hasta completar una generosa brigada de 2 500, que en cuatro meses atenderían a 700 000 pacientes, que permanecerían con temperaturas bajo cero cuando los Médicos Sin Fronteras y los médicos de todas las ONG de este extraño mundo hubieran liado ya sus petates.
En febrero, diez días antes de que mi compañera Ana de Skalon muriera de cáncer en La Habana, él la visitó, como lo hacía con frecuencia.
Se iba ya, cuando se dio vuelta en la sala y le dijo inesperadamente:
«Yo sé que tú luchas, Anita, y me parece muy bien que lo hagas, porque tú y yo pertenecemos a la misma clase de seres humanos».
Ana, desde su agonía, le devolvió una sonrisa.
El día de sus funerales, cuando la condecoró post mórtem como «amiga de Cuba», me llevó a comer con él. No habló de Ana durante el almuerzo, pero mientras me acompañaba a los ascensores, me dijo con una voz inaudible:
«Imagínate lo que sufres tú, lo que sufrió Anita y multiplícalo a nivel universal por los millones que sufren».
Entendí, entonces, lo que le había dicho alguna vez a su amigo Hugo Chávez, que él no creía en la trascendencia del alma, pero aceptaba que el Presidente venezolano lo incluyera entre los cristianos.
Hace pocos días estuve con él aquí, en Córdoba, en la Cumbre del Mercosur. Lo acompañé en el acto, en la visita a la casa familiar del Che en Alta Gracia y en un almuerzo tardío el mismo día de su partida.
Hablamos de todo un poco, junto con otros amigos cubanos y argentinos. Hasta de vinos. De tintos que él saboreó con nosotros.
No soy clínico, pero lo vi bien. Animado, optimista. Contento porque a solo 24 horas de finalizada la Cumbre ya le había comprado a nuestro país cereales y alimentos por cien millones de dólares. En el palier del hotel saludó a todos los miembros de la Embajada cubana y a los policías federales y de Córdoba que lo habían custodiado y querían retratarse con él.
Luego se fue, envuelto como siempre en multitudes. Así lo quiero ver, muy pronto, arropado en el cariño y la admiración que se merece

viernes, septiembre 15, 2006


Lejos de preocuparnos, nos enorgullecemos de constituir una amalgama de ideologías, religiones, culturas, niveles de desarrollo, experiencias históricas e intereses específicos. Precisamente esa diversidad debe ser fuente de fortaleza y creatividad. Sobre el sólido cimiento de nuestras históricas victorias en la lucha por la descolonización y por la desaparición del apartheid; con la rica experiencia de nuestros denodados esfuerzos en pro de un Nuevo Orden Económico Internacional y a favor de la paz, el desarme y el verdadero ejercicio del derecho al desarrollo, el Movimiento de Países No Alineados tendrá ahora heroicas batallas que librar frente al unilateralismo, el doble rasero y la impunidad de los poderosos; por un orden internacional más justo y equitativo frente al neoliberalismo, la expoliación y el despojo; por la sobrevivencia de la especie humana frente al consumo irracional de los países ricos.Defendamos el derecho de nuestros países al uso pacífico de la energía nuclear.

jueves, septiembre 14, 2006


CON LA PASION DE SIEMPRE HABLO DE CHAVEZ, DE LA MEDICINA CUBANA... Y DE SU PROPIA MUERTE.

Relato de la nueva gran batalla de Fidel.
El líder cubano mostró cómo evoluciona su recuperación en el encuentro con el diputado argentino. También elogió a Hugo Chávez por su lucha para ingresar al Consejo Permanente de la ONU y por aliarse a sectores medios para “hacer los cambios democráticamente” y mostró su preocupación por terminar de editar sus memorias en vida.

Castro y Bonasso compartieron 90 minutos. El diputado argentino le regaló un ordenador de viaje.

Por Miguel BonassoDesde La Habana
Me había preparado para verlo, pero la realidad fue mucho más fuerte. Incluso le llevaba de regalo un ordenador de viaje. Es decir una suerte de cartuchera de cuero argentino, que en su interior tiene espacios predeterminados para papeles, tarjetas, pasaje, pasaporte, anotaciones varias, todo lo que necesita un viajero. Sé muy bien que Fidel Castro no lleva tarjetas de crédito ni dinero en sus travesías por el mundo, pero el modesto presente encerraba un mensaje subliminal: “Espero que pronto esté bien para volver a viajar”.
Pero una cosa es lo que uno imagina, teme, desea, y otra bien distinta el hecho en sí. De pronto el llamado telefónico: “Esté a tal hora en tal lado”. Y nada más. Podía ser que lo viera personalmente o podía ser que me encontrara con algunos de sus hombres de confianza en una reunión preparatoria. No podía creer en mi buena suerte: era el primer invitado a la Cumbre del Movimiento de los No Alineados que tenía el privilegio de ver al Comandante en su recuperación, como ya lo habían visto antes de la Cumbre Hugo Chávez y Evo Morales.
Estaba tan aturdido que olvidé hasta una elemental libreta de notas por si tenía la suerte suplementaria de que me hiciera una declaración.
Pero al llegar a la cita supe que lo vería. Con sus colaboradores más cercanos recorrí el pasillo como en un travelling cinematográfico donde el visitante ve intensificarse la realidad a medida que avanza: al comienzo los hombres de su custodia vestidos de verde oliva, luego su médico personal siempre derrochando bonhomía, al final del largo corredor un trío compuesto por dos mujeres y un hombre alto, los tres de guardapolvo blanco. ¿Médicos, enfermeros? Por fin una señora muy amable que me introdujo en la habitación. Un cuarto austero, blanco, totalmente despojado de adornos. Fidel, que estaba sentado en una cama, con una mesa blanca y móvil por delante, se puso de pie para darme un abrazo.
Vestía una bata color vino y un pijama haciendo juego y, por suerte, era el Fidel de siempre. Más delgado, es verdad, pero no tanto como lo habían mostrado unas fotos recientes.
“Perdí cuarenta y un libras –me recordó–, pero estoy recuperando peso. Ya casi la mitad de lo que perdí.”
Muchos kilos para quien ya parecía un hidalgo español de prosapia cervantina y ostenta ahora un perfil quijotesco.
Nos sentamos para charlar. Eran las once y media de la mañana habanera de ayer y afuera reverberaba la canícula. El nudo que yo traía en la garganta se aflojó de golpe: puede sonar increíble, pero Fidel estaba tan lúcido y filoso como siempre. El mismo tono confidencial de conspirador que el oyente debe desentrañar, las mismas señas misteriosas o las acentuaciones gestuales de algún hallazgo verbal, alguna orden a sus colaboradores en voz bien alta, para demostrar que puede regresar a la oratoria en cualquier momento.
“Ves”, subrayó. “Puedo hablar en voz bien alta si quiero.”
Pasó un rato largo antes de que me hiciera la confesión que carga de peso existencial esta nota. Arrancó como siempre, apasionado por los hechos colectivos, políticos, poniendo lo personal en un tercer o cuarto plano de sombra. Estaba entusiasmado con el hecho de que Venezuela gane la batalla para ocupar un sitial en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. “Genio y figura”, pensé. El tránsito por la enfermedad y la presencia cierta de la muerte no han disminuido un ápice la intensidad de sus sueños y obsesiones.
“No van a poder bloquear el ingreso”, aseguró. Y subrayó que su gran amigo Hugo Chávez Frías se ha convertido en un líder mundial. “Chávez ha ido creando un modelo indestructible. No es portador de un socialismo extremo, sino realista. Indiscutiblemente va a tener éxito en crear un gran partido que reúna y represente a todos los revolucionarios venezolanos. Los diversos partidos que lo apoyaban han respondido bien a su convocatoria para lograr la unidad. Además –agregó– ha prometido realizar todos los cambios democráticamente, consultando al pueblo. No es extremista. Ha prometido cooperar con las capas medias y el respeto y la colaboración con las empresas privadas que acaten los principios de la revolución. Además ha desarrollado programas sociales que no tienen paralelo en el mundo y que lo convierten en un líder imbatible. Pienso que un pueblo tan saqueado como el venezolano merece este cambio. Y veo con alegría el impulso hacia la integración de América latina, en la que Venezuela será un ejemplo de lo que se puede hacer cuando un país pone sus recursos al servicio del pueblo. Chávez no sólo usa bien esos recursos sino que los multiplica con medidas fiscales que antes no se tomaban.”
Después abordó el tema de la “Operación Milagro”, uno de los programas de salud que más lo apasiona. Y lo hizo con la misma intensidad de siempre. Como si no hubiera pasado por el filo de la navaja dejando en terrible suspenso a millones de personas. Recordó que en apenas dos años, unos 400 mil latinoamericanos habían sido operados de cataratas, pterigium y otras enfermedades de la vista con la nueva técnica oftalmológica desarrollada por los médicos cubanos. Y que todas esas operaciones, muchas de las cuales se habían llevado a cabo en Cuba, habían sido gratuitas, en beneficio de los latinoamericanos más pobres.
Al rato Fidel me ofreció más café, mientras nos sacaban un montón de fotos. Con su sempiterno entusiasmo, me comentó admirado: “Son increíbles estas cámaras digitales”.
Nos íbamos acercando a la confesión. Sobre la mesa había un libro voluminoso. La portada sobria, bien realizada, anunciaba Cien horas con Fidel. Y abajo: “Conversaciones con Ignacio Ramonet. Segunda edición. Revisada y enriquecida con nuevos datos”.
Algunos meses antes había visto con inocultable envidia la primera edición de esa megaentrevista en la que el líder cubano pasa revista a su vida y a la historia mundial que lo destaca como uno de sus principales protagonistas. En junio último, el Comandante me había mostrado sus correcciones manuscritas a las respuestas de la primera edición. Las preguntas de Ramonet, obviamente, habían sido respetadas por el entrevistado. A fines de julio, cuando volví a verlo en Córdoba, viajaba acompañado por las pruebas de página, en pleno proceso de revisión y aumento. Pero nunca hubiera imaginado lo que ocurrió tras la operación del 27 de julio.
“Lo seguí corrigiendo en los peores momentos –musitó–. No paré de corregirlo. No creas que lo hice cuando mejoré. Desde los primeros días. Y lo hice no sólo por su contenido sino porque le había prometido al pueblo que lo revisaría antes de publicarlo. Así que pasé muchas horas dictándole a Carlitos (Valenciaga, su secretario). Muchas horas.”
Entonces me miró, con los ojos muy abiertos y esa expresión como de asombro que le redondea la boca cuando tira un dardo decisivo, para aclarar en un tono profundo, pero despojado de énfasis y dramatismo:
“Quería terminarlo porque no sabía de qué tiempo dispondría”.
La sombra del gran límite, de la imposibilidad de toda posibilidad, anidaba todavía en el fondo de la mirada como un fondo de café. Comenté:
“Otra gran batalla”.
Asintió en silencio y agregó:
“Estas cosas te las cuento como amigo y escritor”.

Después se excusó de no poder regalarme el libro por razones protocolares, hasta entregar una copia a los jefes de Estado que concurren a la reunión del Movimiento de No Alineados. A nuestro lado, el infatigable Carlitos Valenciaga –el joven colaborador que leyó la histórica proclama sobre el traspaso de poderes– ponderaba algunas incorporaciones a esta nueva edición aumentada:
“Hay cartas inéditas a Sadam Hussein recomendándole que se retire de Kuwait. Las cartas a Nikita Kruschev contextualizadas”.
Sobre la mesa blanca había también un folleto reproduciendo la portada del libro con la siguiente leyenda: “Capítulo 24 - Los sucesos de abril de 2002 y otros temas de América latina”.
“Está traducido a nueve idiomas”, aclaró Valenciaga. Pedí uno para reproducirlo como anticipo en Página/12, después que se le entregara a los jefes de Estado. En particular a dos amigos fieles que el Comandante aguarda con impaciencia: Chávez y Evo Morales. En ese capítulo 24, además de las intimidades del fallido golpe contra Chávez, el lector encontrará interesantes reflexiones sobre los militares nacionalistas y progresistas de América latina, como Omar Torrijos, Juan Velasco Alvarado o el propio Juan Domingo Perón. Y referencias agudas a la derrota de Carlos Menem y el triunfo de Néstor Kirchner en 2003.
Se acercaba el momento de la despedida. La charla se había prolongado durante hora y media. Fidel señaló el modesto televisor que tenía frente a la cama (nada de plasma ni equipo estereofónico) y comentó:
“La tele está cada vez más violenta. Todo es de una violencia extrema. Todo es publicidad y violencia. Desde las ficciones hasta los noticieros internacionales”.
Le dije, con total sinceridad, que me iba muy contento de verlo tan bien.
“Todo en su justo medio”, advirtió, mientras me daba un apretón de manos. “No hay que olvidar que la máquina a reparar ya tiene ochenta años.”

viernes, septiembre 01, 2006

Cuba declara guerra al mosquito Aedes aegypti
La Habana, 31 ago (PL) Cuba mantiene un enfrentamiento general contra el mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, enfermedad común en esta área geográfica.
La proliferación del vector ha disparado la alerta entre las autoridades sanitarias y dirigentes de la isla, que en una reunión la víspera analizaron los pasos a seguir para lo que denominan una batalla: erradicar al insecto.
Durante el encuentro, el vicepresidente Carlos Lage destacó la capacidad del país y su éxitos en el control por largos períodos de tiempo del Aedes aegypti, a partir de la voluntad estatal y la cooperación de la población.
Lage también criticó la actual situación, que refleja una recaída similar a la que vivió la nación en este aspecto en el 2003, y que en parte se debe a descuidos y falta de higiene en lugares señalados.
A partir de esta realidad, cada mañana grupos de hombres y mujeres con motomochilas de fumigación y otros equipos laboran en distintos puntos de esta ciudad con el objetivo de detectar y destruir los focos de criaderos del mosquito.
Estas acciones se complementan con visitas a las casas, vuelos de avionetas de fumigación, limpieza de vertederos y mensajes televisivos.
De acuerdo con el vicepresidente el país tiene ahora dos retos, uno de carácter táctico y otro estratégico.
El de mayor prioridad e inmediato es disminuir los niveles de infección actual y llevar casi a cero la existencia del mosquito, por lo que en estos días La Habana vive un ajetreo inusual.
El otro está dirigido a evaluar las medidas aplicadas hasta el momento, y analizar con profundidad y espíritu crítico este problema tan pronto concluya esta campaña, afirmó.
Asimismo indicó que el país tiene necesidad de evaluar con detenimiento las previsiones para que no se repita la actual coyuntura.
Durante la reunión se exhorto a toda la población a actuar con responsabilidad, atendiendo a que se trata de un asunto que pone en riesgo la salud.
No resolvemos el problema sólo con la fumigación -manifestó Lage-, ese es el tratamiento a las consecuencias y hay que atacar las causas.
Es común que los cubanos realicen el control autofocal en sus viviendas, un ejercicio de revisión y destrucción de los posibles criaderos de mosquitos, que se refuerza con la participación de estudiantes de secundaria una vez cada 15 días.
Ahora, el llamado está dirigido a redoblar los esfuerzos de los trabajadores en sus centros laborales, la familia en su hogar y los vecinos en sus cuadras.
"Hay que ir al detalle en la búsqueda y en la confirmación del tratamiento al mosquito", solicitó Lage en el encuentro, donde se subrayó que "el país dispone los recursos necesarios" para resolver esta situación.