Que tan poderoso puede ser un pueblo que cuenta con un profundo capital humano?

Mientras los gastos militares de las grandes potencias ascienden a un millón de millones de dólares cada año, en muchos países como los del continente africano se tienen que resignar a mortalidades infantiles en menores de un año que superan los 100 y no pocas veces los 150 por cada 1 000 nacidos vivos, y una esperanza de vida que disminuye y en algunos fluctúa ya entre 30 y 40 años.
Son cifras que nos llevan a reflexionar sobre cuánto puede hacerse en beneficio de la humanidad si en lugar de gastar en armamentos para conquistar y socavar otras naciones, se invirtiera en la formación de personal médico para cooperar con los pueblos más necesitados y salvar vidas.
Cuba, una pequeña isla bloqueada por Estados Unidos desde hace más de 45 años está dando una lección al mundo en la esfera de la cooperación médica y la formación de profesionales de la salud procedentes de otros pueblos, donde cursar esos estudios es privilegio solo de los ricos.
La cifra de los graduados latinoamericanos y caribeños de la Escuela Latinoamericana de Medicina procedentes de países de Sur, Centro y Norteamérica, sumados a los jóvenes cubanos que se graduaron en este curso escolar, arroja 3 515 nuevos médicos que estarán al servicio de nuestros pueblos y del mundo.
Esta cantidad crecerá hasta rebasar la de 10 000 nuevos médicos por año para cumplir el compromiso de formar en Cuba 100 000 médicos latinoamericanos y caribeños en 10 años, bajo los principios de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), suscritos entre Cuba y Venezuela, que aportará igual cifra, en marcha decidida hacia la integración de nuestros pueblos, según dio a conocer el presidente cubano Fidel Castro.
Lo anterior es una muestra más de cómo durante todos estos años de Revolución, nuestro pueblo ha ofrecido ayuda a los necesitados, aunque no hayan profesado nuestra ideología, porque por sobre todas las cosas ha primado el alto sentido humanista de nuestro proyecto social.
Hace ya 43 años que Cuba envió la primera brigada médica a Argelia, recién liberada del colonialismo tras heroica lucha por la independencia. Luego esa cooperación ha llegado a más de 60 países del Tercer Mundo que no disponen de recursos económicos.
En 1998, tras el paso del ciclón Mitch a Centroamérica surgieron los Programas Integrales de Salud para ayudar a decenas de miles de niños y adultos, fundamentalmente personas pobres y desamparadas..
Prometimos enviar suficientes médicos para salvar, cada año, tantas vidas como las que destruyó el huracán, destacó el mandatario Fidel Castro al referirse a esa ayuda.
Ahora, más recientemente, cuando el huracán Katrina arrasó la ciudad de Nueva Orleáns, en Estados Unidos, nuestro país ofreció un contingente médico, que bajo el nombre de Henry Reeve, prestaría auxilio a los desvalidos.
La respuesta de aceptación por parte del Gobierno norteamericano nunca llegó, aunque ya las fuerzas médicas ascendentes a más de 1 586 profesionales, lista para partir con 36 toneladas de medicamentos.
En un gesto altruista, pleno de generosidad, Cuba oficializó a partir de ese grupo la creación de un Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias, que con su nombre rinde homenaje a Henry Reeve, un oficial del Ejército Libertador cubano cuya nacionalidad era norteamericana.
Esta pequeña isla caribeña seguirá formando profesionales dispuestos a luchar contra la muerte, a enfrentar muchas de las tragedias del planeta, a demostrar que el ser humano puede y debe ser mejor.




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